Las esclusas son obras costeras de piedra, con forma de herradura de una longitud que puede alcanzar un kilómetro. Están destinadas a capturar y luego a pescar el pez que penetra en ellas con la marea alta pero que después se encuentra prisionero cuando el mar baja.
En Charente-Maritime, hay centenares de esclusas que han sido edificadas de este modo desde la Edad Media y las primeras construcciones datan de hace casi mil años.
Un patrimonio frágil…
Muchas esclusas para peces fueron destruidas en el siglo XIX, acusadas de competir con las otras modalidades de pesca o de ser una amenaza para la navegación. Su construcción se detuvo durante la Primera Guerra Mundial, del mismo modo que su mantenimiento. Sólo quedan en la actualidad 14 esclusas en la isla de Oléron y 10 en la isla de Ré.
…pero bien protegido
Los propietarios y las asociaciones locales se esfuerzan por salvaguardar estas esclusas, testimonio de un arte ancestral de la construcción y de una manera de pescar original, y también por garantizar su mantenimiento y organizar visitas pedagógicas. Pues además de un evidente interés patrimonial, las esclusas para peces representan igualmente una ventaja ecológica ya que protegen las costas de la erosión. También permiten el desarrollo de la fauna y la flora de la zona marítimo-terrestre.