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Los vinos blancos representan efectivamente más del 80 % de la producción; secos, livianos y perfumados, acompañan voluptuosamente pescados y frutos de mar. Los vinos rosados, frescos y afrutados, están cada vez más presentes en el mercado, y asocian hábilmente placer y elegancia. Los vinos tintos, también afrutados, acompañan de maravilla los productos de la región. Se beben jóvenes, pero sólo mostrarán su verdadera riqueza luego de cierto período de envejecimiento.
El clima propicio de nuestra región, templado y muy soleado a finales del otoño, contribuye a la elaboración de una gama de vinos generalmente afrutados, muy agradables. Vinos del país que sabrán despertar su curiosidad y satisfacer, sin duda alguna, sus papilas gustativas.
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