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Las ostras de Marennes-Oleron
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| Pequeñas, medianas, grandes, magras, grasas, cortas o largas, las ostras se degustan durante todo el año. La mejor manera de apreciar su sabor es comerlas al natural aunque tanto el limón, el pan, la mantequilla y otras gracias combinan muy bien con ellas. La ostra es más lechosa en verano, entre mayo y septiembre, ya que en esa época se encuentran en período de reproducción. |
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La maduración en “claros” |
Lo que otorga la especificidad a las ostras de Marennes-Oléron, es su maduración en “claros”. Los claros (“claires”) son pequeños estanques cavados en la arcilla, en el lugar de los viejos pantanos salinos, donde la ostra termina su crecimiento. Allí también adquiere su sabor y su particular color verde, que se debe a la presencia de un alga, la navícula azul, característica de la región. Pero es justamente el tiempo que transcurre en los claros lo que le dará su verdadero sabor.
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Un gusto único |
Así, se distinguen dos grandes categorías: las “fines de claire” o finas, con estancias de 1 a 2 meses, cuya carne es firme y que desarrollan sabores de avellana. Las “spéciales de claire” o especiales, maduradas durante al menos 2 meses, cuya carne es más firme, y el gusto más pronunciado. Pero tanto una como la otra, tienen en común la virtud de hacer que la ostra de Marennes-Oléron sea un producto de gran calidad, con sabores maravillosos y únicos. |
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